El Estado Necesario
En Acción Ciudadana pensamos que hay un derecho y un deber de la ciudadanía, a involucrarse en la toma de decisiones, el control y la ejecución de los asuntos que impactan el desarrollo y la democracia nacional.
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Asimismo, consideramos que es una responsabilidad del Estado proveer a los habitantes de condiciones para una vida digna, segura, sana y de oportunidades para la realización de sus aspiraciones y derechos.
El Estado Necesario para la Costa Rica que queremos promueve el desarrollo humano integral con eficiencia, solidaridad, legitimidad, transparencia, vocación descentralizadora y sostenibilidad. Ello implica asumir un conjunto de valores, principios, normas, rutinas y organización institucional de la política pública.
DIAGNÓSTICO
La construcción del Estado nacional costarricense se ha caracterizado por un centralismo que fue relativamente funcional en determinadas coyunturas, pero que hoy se convierte en una limitante porque se ha concentrado el poder político y económico. En los últimos años, el centralismo, combinado con la posición de cúpulas gobernantes cada vez menos interesadas en el bien común, ha significado un incremento en la polarización económica, social y cultural.
Muchas son las evidencias del efecto generado por el modelo de desarrollo que se ha conducido por los diferentes gobiernos de turno: desigualdades en el desarrollo regional, falta de integración espacial, desigualdad en la asignación de recursos para el desarrollo, concentración de la toma de decisiones, insuficiente creación de empleos de calidad para la población económicamente activa, particularmente la juventud y las personas mayores. Problemas estructurales como la exclusión social, la desigualdad de acceso a los recursos productivos, el crecimiento de la pobreza y la polarización social son rasgos de nuestra realidad que se revelan con más fuerza en los actuales tiempos de crisis económica.
El deterioro de los servicios públicos de todo orden se materializa en rezago y carencia de infraestructura, servicios, protección social, calidad de las oportunidades de acceso al conocimiento y la cultura. Todo esto genera riesgos que atentan contra la seguridad humana y amplían la vulnerabilidad de importantes grupos poblacionales.
La institucionalidad del Estado costarricense se muestra ineficiente, desarticulada para atender las demandas ciudadanas. Vacíos, duplicidades, falta de coordinación intersectorial y entre niveles territoriales son parte de los problemas de la institucionalidad pública. También lo es la cantidad de instituciones con funciones similares y sin control .Éstas han llegado a constituir prácticamente un Estado paralelo. La acelerada privatización de lo público trajo una desvalorización del servicio y del servidor público.
La pérdida de identidad y autonomía de los poderes públicos ha generado una subordinación al mandato ejecutivo. La intromisión del Poder Ejecutivo durante la Administración Arias sobre los otros Poderes del Estado es manifiesta, provocando el deterioro de la institucionalidad en Costa Rica. Además la falta de diálogo con los sectores sociales y la pérdida de credibilidad en el sistema democrático y republicano han vulnerado la gobernabilidad.
La corrupción, el doble discurso en lo ambiental, la inseguridad humana y la inadecuada gestión del riesgo, han generado pérdidas cercanas al 2% del PIB.
La estructura fiscal favorable a quienes más ganan en detrimento de los sectores con rentas menores, la reducción de impuestos como consecuencia de la apertura comercial y la evasión, han provocado que el Estado disponga de menos recursos para cumplir con sus obligaciones. Esta situación se agrava con la falta de planificación y controles en la ejecución de la acción pública.
El clientelismo político, vieja práctica de la política tradicional renovada por el estilo de gobierno neoliberal, se encuentra enquistado en el uso de los recursos públicos. Esta situación se acrecienta y se muestra con descaro en los últimos períodos electorales.
