Ética y Transparencia
La ética en la función pública es un deber fundamental con la Patria, y una responsabilidad ante la ciudadanía; una condición necesaria y un medio para renovar la confianza en las instituciones democráticas.
La confianza contribuirá a lograr la gobernabilidad necesaria para la toma de las decisiones y alcanzar las transformaciones que el país requiere. La ética de lo público se expresa respetando lo que pertenece al pueblo costarricense, no politizando decisiones técnicas, ni mintiendo, ni engañando a la ciudadanía o protegiendo con impunidad a los transgresores de estas normas. Esto debe estar acompañado por la mística, el cumplimiento de la palabra empeñada, el diálogo como medio institucionalizado para resolver los conflictos, el uso de un lenguaje claro y veraz que transparente nuestras intenciones, el amor al trabajo honrado, el respeto a la integridad de las personas, la confianza y la honestidad.
La responsabilidad del Partido Acción Ciudadana hacia nuestro régimen democrático y sus instituciones tiene como objetivo el buen gobierno. Este se caracteriza por conductas y prácticas transparentes y participativas. Las negociaciones claras permitirán alcanzar acuerdos para garantizar el bien común. El buen gobierno busca la adhesión ciudadana a normas éticas reconocidas universalmente, indispensables para más y mejor democracia.
En el Partido Acción Ciudadana vemos con gran responsabilidad el ejercicio de la función pública y la toma de decisiones que de ella se derivan. Nos preocupa el deterioro de las instituciones públicas, patrimonio del país construido gracias al trabajo y sacrificio de las generaciones predecesoras. Es nuestra obligación recuperar lo mejor del legado recibido y velar para que las instituciones públicas cuenten con los recursos materiales y técnicos indispensables que les permitan cumplir de manera oportuna y eficiente con sus funciones.
En el Partido Acción Ciudadana impulsamos la rendición de cuentas de los funcionarios públicos y la transparencia de sus acciones. Debemos frenar el abuso de los recursos públicos y rechazar la politiquería en dichas instituciones. La confianza de la ciudadanía en las instituciones públicas resulta indispensable para garantizar el buen gobierno.
